
A título personal, por pura curiosidad, accedí a internet en casa hace aprox unos 10 años. La palabra chat era algo que todavía no sonaba, pero ya había mucha gente detrás de las pantallas de los ordenadores deseosos, algunos, los más diría yo, de comunicarse sólo para pasar el rato; otros cuantos con ganas de establecer lazos de amistad para evitar sentirse solos; otros para cotillear la vida de los demás y, por fortuna, los menos, los sinvergüenzas que siempre se aprovechan de los incautos o de los más confiados. En mi caso sólo puedo decir que estoy encantada y muy satisfecha de mi experiencia cibernética. Mantego tres amistades excelentes a raíz de internet. Con todas ellas la relación siempre ha sido transparente y honesta. Cada uno sabía qué cartas jugaba y qué esperaba de los demás. El respeto y el cariño ha hecho posible que esas amistades se mantengan en pie. No ha habido intereses ni juego sucios, nada opaco que manche la relación. Hemos tenido momentos mejores y peores, pero nos llamamos, nos vemos, nos reímos, a veces nos dejamos el hombro para llorar un ratito y sobretodo hay sinceridad y buen rollo.

Detrás de un chat o de un blog estamos personas de la misma condición que los que pasean por la calle. Ni mejor ni peor. Hay gente superior en actitudes, educados, inteligentes, generosos…. Pero también hay mezquinos, egoístas y retorcidos. Gente a la que no le importan los demás. Sólo se sirven de ellos. Hay que saber elegir y quedarse con el paño de oro, con el género bueno, con ese que siempre te cubre, te protege y te mima. Internet es un instrumento muy valioso que manipulado puede ser abominable, pero que utilizado con sentido común es muy útil y nos permite hacer redes de personas dispuestas a intercambiar experiencias, conocimientos y también a establecer lazos de amistad entrañables y duraderos en el tiempo.
Y eso pasa con los estupendos blogs de cocina que hay por aquí. Me he quedado sorprendida. No llevo ni 4 meses en esto. El primer blog de cocina que miré fue el de Harry Haller. Excelso. Superior. Como de otro mundo ese hombre. El segundo blog el de Auro. ¡Qué decir! Generosidad y amor por lo que hace. El siguiente, el de canecositas. Sentido del humor y genialidad, todo junto. El de bocados dulces y salados, la elegancia personificada…. Y así, uno tras otro, fui descubriendo un mundo de apasionados por lo mismo que yo y de ahí a soltarme la melena y a animarme a crear uno propio no me costó nada. Dicho y hecho.
Y enrollándome tanto he olvidado decir que el queso casero de la receta de hoy sale del blog de Alicia que es tremendo de buen gusto y recetitas muy chulas. He aprovechado para las fotos el pan del post anterior. Menuda pareja hacen ¿verdad?
Un beso a tod@s.

Ingredientes:
* 2 yogures griegos (he utilizado de la marca Danone)
* cebollino fresco
* orégano fresco
* albahaca fresca
* hojas de hinojo fresco
* cilantro fresco (en proporción inferior a las otras, pues domina mucho el sabor)
* sal marina
* pimienta
* pimentón picante
Como cantidad sólo es fija los 2 yogures, el resto es a vuestro gusto y también escoger la hierba que más os plazca, eso sí, siempre fresca. No utilizar planta seca porque es muy desagradable tropezar en el paladar, después, con sus tallos rígidos y secos.
Elaboración:
1.- Lavar las hierbas, secarlas cuidadosamente sin chafarlas y picarlas muy pequeñitas.
2.- Mezclarlas con el yogur e incorporar la sal, la pimienta y el pimentón.
3.- Poner la mezcla en gasas o en un paño de algodón (que no tenga perfume a detergentes) y colocarla en un colador para que pueda ir soltando el líquido. Yo hice como una bola envuelta en un paño y atado con una goma.
4.- Conservarlo así día y medio en nevera. Después poner la pasta de queso resultante en un recipiente de cristal y ya estará lista para usar. Guardar en frío.
Parece magia. De yogur a queso para untar. Hummm queda deliciosa. No se puede decir que salga barata ni que no sea laboriosa, pero sí que es muy fácil de hacer. Ya habéis leído.
¡Qué aproveche y gracias a Alicia por su receta!