Una vez más Alicia del estupendo blog “amiloquemegustaescocinar” ha hecho una convocatoria invitándonos a participar, en esta ocasión en un libro virtual dedicado a la cocina regional española.Siempre es un placer participar en las convocatorias de Alicia. Su blog es un ejemplo de buena cocina con una presentación elegante y sofisticada. A mí particularmente me encanta. Soy asidua y, en mi opinión, es un blog de referencia de cocina moderna, ligera y sin perder de vista cómo cocinaban nuestras abuelas. En fin, un gustazo participar en ello.
Soy riojana, pero una riojana rara. Por varias cosas: mi lengua habitual no es el castellano, sino el catalán; no me gusta el vino, a excepción de algún vino blanco y nunca es riojano; no voy de vacaciones allí, cosa bastante inhabitual en los riojanos que, aunque sólo sea por ponerse moraos de vino y chorizo, acuden siempre que pueden a las fiestas de sus pueblos; no como cordero ni cerdo, delito total en una riojana de rancia casta como yo. Y a pesar de todo ello, adoro mi tierra, me siento de allí, hablo castellano cuando lo que he de decir me sale de las vísceras y no del cerebro y me encanta su gente, hospitalaria y amable donde las haya, dispuestos, siempre, a que los forasteros se vayan satisfechos y dispuestos a volver para disfrutar de todo lo bueno que da esa tierra, que es mucho. La excelencia de sus productos la ha hecho famosa en todo el mundo y con razón.

Y para demostrarle a mi familia que no soy tan descastada como les parezco, aquí están unas patatas riojanas versión vegetariana (¡sacrilegio total!) hechas a las tantas de la noche, comidas a horas inconfensables y con unas fotos con luz artificial que no les hacen el honor de lo buenísimas que salieron.
Ingredientes para 2:
* 500 grs. de patata
* ½ cebolla
* ½ pimiento verde
* ½ guindilla
* 3 dientes de ajo
* 2 cucharaditas de carne de pimiento choricero
* 1 cucharadita de pimentón
* 2 hojas de laurel
* perejil
* sal marina
* 4 cucharadas de aceite de oliva virgen
* agua
Elaboración:
1.- Picar la cebolla, el pimiento verde y los ajos. Sofreírlo todo hasta que quede dorado, pero sin quemarse.
2.- Pelar y cortar la patata. Hacerlo introduciendo la punta del cuchillo para que haga como un chasquido al partirla. Es la típica manera de hacerlo. Rota así, la patata sacará el almidón y el caldo quedará meloso y suave. Mezclarlas con el sofrito y removerlo todo.
3.- Añadir la carne de pimiento choricero, los aritos de guindilla, el pimentón, el laurel y cubrirlo todo con el agua. Salar.
4.- Dejar cocer 5’ a fuego fuerte y después 30’ a fuego medio bajo. Yo las remuevo como si fuera un bacalao al pil pil, sin meter la cuchara, sólo moviendo en círculos la tartera de barro. De esta forma sale una salsita excelente y las patatas no se rompen. A la hora de servir espolvorearlas con el perejil picado fino y ya estarán listas.






























